ASPECTOS TEORICOS DEL ESTADO BENEFACTOR

EL CONCEPTO DE INTERVENCIÓN DEL ESTADO

El concepto de intervensionismo estatal se ha debatido ampliamente desde muy diferentes perspectivas políticas, económicas, e ideológicas, esquemáticamente pueden agruparse en dos: neoliberales y estatistas.
Para los neoliberales, en general, el mercado es el mismo mecanismo natural y más adecuado para el funcionamiento del sistema. La intervención estatal, en cambio, distorsiona su operación. Sin embargo, en el campo neoliberalista existen diferentes interpretaciones.
La intervención estatal no proscribe la propiedad privada y el mercado, sino que solamente interfiere en los precios y la producción, e introduce regulaciones.
En la literatura, digamos intervensionista, se ha planteado que el papel del Estado ha sido relevante en el desarrollo y conservación del sistema y específicamente en el logro de la industrialización. Por supuesto no hay consenso al respecto, pero las siguientes tesis son las que gozan de mayor aceptación:
→ La actividad económica ha requerido de un apoyo estatal decisivo. Es falso que el mercado surja espontáneamente como la forma más natural de la actividad económica. Polanyi sostiene que el incremento, continuo, centralizado y controlado de intervensionismo estatal abrió el camino al mercado libre y es necesario para mantenerlo funcionando
→ La operación en gran escala del capitalismo depende de la habilidad del Estado burocrático para garantizar el apoyo ‘logístico’ a una empresa de tal magnitud y complejidad. El Estado debe ser lo suficientemente hábil como para poyar la promoción de mercados de capitales
→ Aunque en su origen el Estado fue una mera maquinaria recolectora de impuestos, en la actualidad se ha convertido en centro del poder y aún los grupos con los cuales se enfrenta, reconocen su utilidad. Las finanzas públicas son ya sólo más una más de las herramientas de las que sirve el Estado para alcanzar sus fines.
→ El Estado no sólo debe crear las ‘condiciones propicias’ para expansión capitalista a escala ampliada, sino debe convertirse en un actor directo y activo en la organización del mercado. El Estado es quien toma los riesgos, induce la inversión, y lleva a cabo la concertación entre agentes. Crea o sustituye agentes, mecanismos o instituciones que no existen o están precariamente desarrollados.

Las áreas en las cuales pueden ocurrir potencialmente intervenciones estatales son:

1. La Política que comprende: los ordenes jurídicos y su normatividad, la garantía de los contratos, la administración publica, la defensa

2. La Sociedad que comprende: las organizaciones sociales y las instituciones privadas

3. La Economía que comprende los sectores público y privado y la intervención puede ser directa e indirecta: Indirecta, Política macroeconómica, políticas sectoriales; Directa, empresas públicas, organismos de bienestar social e infraestructura básica

LA VISIÓN KEYNESIANA Y NEOCLÁSICA DEL ESTADO

La visión KEYNESIANA del Estado

Uno de los aportes más importantes de la Economía keynesiana con respecto a la economía clásica, fue atribuirle al Estado la responsabilidad, de ‘administrar’ la demanda y, con ello, el nivel de empleo. Según la concepción clásica el nivel de la demanda era el resultado, no intencional de una miríada de decisiones individuales. Los niveles de desempleo eran producto de elecciones conscientes sujetas al debate y escrutinio político. El proceso que permitió el consenso sobre la necesidad del manejo estatal de la demanda tuvo lugar a lo largo de varios años y sólo se consumó durante la segunda posguerra. El consenso, por cierto, no significo una unidad.
Keynes comprendió muy bien las potencialidades del Estado para influir de manera deliberada a la marcha de la economía y especialmente, en sus agregados macroeconómicos. Empero no reconoció todas sus implicaciones. El Estado Keynesiano debería tener nuevas y más altas responsabilidades, no tenía una teoría del estado y parece no haber visto la necesidad de una. El asumió que, aparte del manejo de la demanda, el estado keynesiano debería permanecer como había permanecido el Estado prekeynesiano.
Keynes concebía dos posibilidades sobre la presencia estatal en la economía. De una parte, una opción intervensionista restringida, lo importan – decía Keynes- no es que el Estado asuma la propiedad de los instrumentos de producción. Si el estado es capaz de determinar el aumento de los recursos que se han de destinar esos instrumentos y la tasa básica de interés para sus propietarios, habrá realizado todo lo necesario. Y de la otra, una opción más activa del intervensionismo imagino - dice Keynes – que una cierta socialización general de la inversión acabará siendo el único medio que permita asegurar el cercamiento del sistema a una situación de pleno empleo; aunque no excluya necesariamente todos los compromisos y acuerdos de cooperación entre la autoridad estatal y la iniciativa privada.
En general la políticas fiscal y monetaria keynesianas, juntamente a otras características, amortiguaron, las desaceleraciones. Sin embargo, hubo límites para el sistema ante las presiones inflacionarias originadas en la necesidad de mantener una política de gasto expansivo, lo que requería la expansión monetaria.

La visión NEOCLÁSICA del Estado

La economía neoclásica y casi todas sus variantes, han llegado a admitir la importancia relativa, del estado para el crecimiento económico.
La economía neoclásica no tiene una teoría de estado única. Empero su visión ha evolucionado, desde sus versiones de meinstream neoclásico se negaban introducir explícitamente el estado en un sistema teórico y lo concebían como una variable exógena o caja negra, hasta los enfoques más recientes, encuadrados genéricamente en las escuelas de la elección pública y el neoinstitucionalismo económico. Estas corrientes se han esforzado para incorporar al estado como una variable crucial y endógena. En ellas el Estado desempeña un papel importante en la dinámica y en la eficiencia micro y macroeconómica.
A pesar de estás diferencias las distintas versiones neoclásicas coinciden en que el estado:
→ Es racional y los burócratas buscan maximizar su utilidad
→ Su intervención debe ser mínima u no interferir con el mercado
→ Su acción debe concentrase en el ámbito de los derechos individuales, de manera destacada en la regulación de la propiedad y los contratos, es decir, en la especificación de los derechos de la propiedad
→ Su participación debe estimular un entorno económico en el cual los individuos se guíen por la búsqueda del propio interés, para generar mayor eficiencia al producir un ambiente cooperativo
→ Debe propiciar un ambiente de competencia que facilite la descentralización de la producción y el intercambio mediante el funcionamiento libre de mercado para acceder a la mayor eficiencia.
Las estructuras de mercado (la competencia perfecta e imperfecta), la coordinación macroeconómica, la organización institucional del estado pueden generar fallas en el mercado y del estado.

LA RAZÓN LIBERAL-DEMOCRATA

El pensamiento liberal-demócrata o pluralista con las doctrinas liberales del Estado y en su primera etapa se preocupa sobre todo de su aparato legal institucional.
Concibe el Estado como un conjunto de instituciones políticamente neutrales y ajenas a otras fuerzas sociales. El Estado es necesario para crear, definir y reforzar el marco regulador en el que operan las distintas fuerzas políticas, económicas y sociales.
Su punto de vista es que aparte de las clases sociales, existen muchos componentes en la determinación del poder. El poder como resultado final de un proceso de negociación entre numerosos grupos sociales.
El Estado de Bienestar, para esta corriente de pensamiento, nace con el advenimiento de la industrialización, la complejidad y la modernización de la sociedad actual.
La extensión de Welfare State a lo largo de la historia se ve como una consecuencia del desarrollo de los elementos fundamentales de la modernización de la sociedad, y constituye la fórmula actual de la participación política y la redistribución de la renta, estos principios tomaron cuerpo teóricamente tanto en la vertiente económica – Keynes- como en la social – Beveridge-, postulados ambos que habían nacido para hacer frente a la grana depresión.
El Estado liberal, cuyas contradicciones habían llevado a Europa a la crisis de los años treinta, mostraba así su faceta reformista racional, y recuperaba de nuevo su legitimidad sin cambiar fundamentalmente ni su economía de mercado ni su estructura social de clase.
El Corporativismo trata de introducir también la legitimación ideológica-científica del proceso.

El Corporativismo

El Corporativismo nace ya a finales del siglo pasado, tomando como modelo los mutuos derechos y obligaciones que unían a los Estados medievales, con el intento de armonizar la lucha de clases.
El corporativismo es definido como <>.
Lehmbruch, por su parte, lo concibe como un fenómeno más amplio que una simple forma representativa y ve en el una forma de hacer política, un modelo institucionalizado de decisión política.
La legitimidad corporativa, al hacer participes de las decisiones al resto de los grupos sociopolíticos, supera o al menos modifica la legitimidad del liberalismo más primario basada exclusivamente en el mercado.

La reacción conservadora

Se trata para los conservadores, de un repliegue de las fronteras del Estado para evitar que el crecimiento del Welfare produzca más daños que remedios, y para los marxistas, de la eclosión de las contradicciones del capitalismo avanzado y la evidencia que el Welfare ha dado una política de transición al servicio del capital con un final previsible.
Las teorías del industrialismo y poscapitalismo se han venido abajo, el paradigma keynesiano se encuentra agotado y el Welfare State pierde legitimación.


EL POSIBILISMO SOCIALDEMÓCRATA

En su dialogó crítico con los marxistas insiste en las posibilidades democráticas de la sociedad civil como motor del cambio.
Para Titmuss, que rechaza las teorías liberales del industrialismo, la política del Bienestar supone elegir entre valores que entran en conflicto, la sociedad tiene el derecho de escoger entre valores contrapuestos y los servicios sociales fomentan el sentido comunitario.
Los gobiernos socialistas podían usar un Estado para crear una sociedad más igualitaria a través de medios constitucionales y pacíficos. Los socialdemócratas arguyen que a través de una serie de medidas políticas, fiscales, sociales etc., el Estado puede ejercer un control indirecto sobre el mercado. El desarrollo de servicios sociales colectivos, y la tendencia a la igualdad de la renta a través de la fiscalidad progresiva, por la otra podrían dirigir la sociedad al socialismo.

martes, 26 de mayo de 2009

ASPECTOS TEORICOS DEL ESTADO BENEFACTOR

EL CONCEPTO DE INTERVENCIÓN DEL ESTADO

El concepto de intervensionismo estatal se ha debatido ampliamente desde muy diferentes perspectivas políticas, económicas, e ideológicas, esquemáticamente pueden agruparse en dos: neoliberales y estatistas.
Para los neoliberales, en general, el mercado es el mismo mecanismo natural y más adecuado para el funcionamiento del sistema. La intervención estatal, en cambio, distorsiona su operación. Sin embargo, en el campo neoliberalista existen diferentes interpretaciones.
La intervención estatal no proscribe la propiedad privada y el mercado, sino que solamente interfiere en los precios y la producción, e introduce regulaciones.
En la literatura, digamos intervensionista, se ha planteado que el papel del Estado ha sido relevante en el desarrollo y conservación del sistema y específicamente en el logro de la industrialización. Por supuesto no hay consenso al respecto, pero las siguientes tesis son las que gozan de mayor aceptación:
→ La actividad económica ha requerido de un apoyo estatal decisivo. Es falso que el mercado surja espontáneamente como la forma más natural de la actividad económica. Polanyi sostiene que el incremento, continuo, centralizado y controlado de intervensionismo estatal abrió el camino al mercado libre y es necesario para mantenerlo funcionando
→ La operación en gran escala del capitalismo depende de la habilidad del Estado burocrático para garantizar el apoyo ‘logístico’ a una empresa de tal magnitud y complejidad. El Estado debe ser lo suficientemente hábil como para poyar la promoción de mercados de capitales
→ Aunque en su origen el Estado fue una mera maquinaria recolectora de impuestos, en la actualidad se ha convertido en centro del poder y aún los grupos con los cuales se enfrenta, reconocen su utilidad. Las finanzas públicas son ya sólo más una más de las herramientas de las que sirve el Estado para alcanzar sus fines.
→ El Estado no sólo debe crear las ‘condiciones propicias’ para expansión capitalista a escala ampliada, sino debe convertirse en un actor directo y activo en la organización del mercado. El Estado es quien toma los riesgos, induce la inversión, y lleva a cabo la concertación entre agentes. Crea o sustituye agentes, mecanismos o instituciones que no existen o están precariamente desarrollados.

Las áreas en las cuales pueden ocurrir potencialmente intervenciones estatales son:

1. La Política que comprende: los ordenes jurídicos y su normatividad, la garantía de los contratos, la administración publica, la defensa

2. La Sociedad que comprende: las organizaciones sociales y las instituciones privadas

3. La Economía que comprende los sectores público y privado y la intervención puede ser directa e indirecta: Indirecta, Política macroeconómica, políticas sectoriales; Directa, empresas públicas, organismos de bienestar social e infraestructura básica

LA VISIÓN KEYNESIANA Y NEOCLÁSICA DEL ESTADO

La visión KEYNESIANA del Estado

Uno de los aportes más importantes de la Economía keynesiana con respecto a la economía clásica, fue atribuirle al Estado la responsabilidad, de ‘administrar’ la demanda y, con ello, el nivel de empleo. Según la concepción clásica el nivel de la demanda era el resultado, no intencional de una miríada de decisiones individuales. Los niveles de desempleo eran producto de elecciones conscientes sujetas al debate y escrutinio político. El proceso que permitió el consenso sobre la necesidad del manejo estatal de la demanda tuvo lugar a lo largo de varios años y sólo se consumó durante la segunda posguerra. El consenso, por cierto, no significo una unidad.
Keynes comprendió muy bien las potencialidades del Estado para influir de manera deliberada a la marcha de la economía y especialmente, en sus agregados macroeconómicos. Empero no reconoció todas sus implicaciones. El Estado Keynesiano debería tener nuevas y más altas responsabilidades, no tenía una teoría del estado y parece no haber visto la necesidad de una. El asumió que, aparte del manejo de la demanda, el estado keynesiano debería permanecer como había permanecido el Estado prekeynesiano.
Keynes concebía dos posibilidades sobre la presencia estatal en la economía. De una parte, una opción intervensionista restringida, lo importan – decía Keynes- no es que el Estado asuma la propiedad de los instrumentos de producción. Si el estado es capaz de determinar el aumento de los recursos que se han de destinar esos instrumentos y la tasa básica de interés para sus propietarios, habrá realizado todo lo necesario. Y de la otra, una opción más activa del intervensionismo imagino - dice Keynes – que una cierta socialización general de la inversión acabará siendo el único medio que permita asegurar el cercamiento del sistema a una situación de pleno empleo; aunque no excluya necesariamente todos los compromisos y acuerdos de cooperación entre la autoridad estatal y la iniciativa privada.
En general la políticas fiscal y monetaria keynesianas, juntamente a otras características, amortiguaron, las desaceleraciones. Sin embargo, hubo límites para el sistema ante las presiones inflacionarias originadas en la necesidad de mantener una política de gasto expansivo, lo que requería la expansión monetaria.

La visión NEOCLÁSICA del Estado

La economía neoclásica y casi todas sus variantes, han llegado a admitir la importancia relativa, del estado para el crecimiento económico.
La economía neoclásica no tiene una teoría de estado única. Empero su visión ha evolucionado, desde sus versiones de meinstream neoclásico se negaban introducir explícitamente el estado en un sistema teórico y lo concebían como una variable exógena o caja negra, hasta los enfoques más recientes, encuadrados genéricamente en las escuelas de la elección pública y el neoinstitucionalismo económico. Estas corrientes se han esforzado para incorporar al estado como una variable crucial y endógena. En ellas el Estado desempeña un papel importante en la dinámica y en la eficiencia micro y macroeconómica.
A pesar de estás diferencias las distintas versiones neoclásicas coinciden en que el estado:
→ Es racional y los burócratas buscan maximizar su utilidad
→ Su intervención debe ser mínima u no interferir con el mercado
→ Su acción debe concentrase en el ámbito de los derechos individuales, de manera destacada en la regulación de la propiedad y los contratos, es decir, en la especificación de los derechos de la propiedad
→ Su participación debe estimular un entorno económico en el cual los individuos se guíen por la búsqueda del propio interés, para generar mayor eficiencia al producir un ambiente cooperativo
→ Debe propiciar un ambiente de competencia que facilite la descentralización de la producción y el intercambio mediante el funcionamiento libre de mercado para acceder a la mayor eficiencia.
Las estructuras de mercado (la competencia perfecta e imperfecta), la coordinación macroeconómica, la organización institucional del estado pueden generar fallas en el mercado y del estado.

LA RAZÓN LIBERAL-DEMOCRATA

El pensamiento liberal-demócrata o pluralista con las doctrinas liberales del Estado y en su primera etapa se preocupa sobre todo de su aparato legal institucional.
Concibe el Estado como un conjunto de instituciones políticamente neutrales y ajenas a otras fuerzas sociales. El Estado es necesario para crear, definir y reforzar el marco regulador en el que operan las distintas fuerzas políticas, económicas y sociales.
Su punto de vista es que aparte de las clases sociales, existen muchos componentes en la determinación del poder. El poder como resultado final de un proceso de negociación entre numerosos grupos sociales.
El Estado de Bienestar, para esta corriente de pensamiento, nace con el advenimiento de la industrialización, la complejidad y la modernización de la sociedad actual.
La extensión de Welfare State a lo largo de la historia se ve como una consecuencia del desarrollo de los elementos fundamentales de la modernización de la sociedad, y constituye la fórmula actual de la participación política y la redistribución de la renta, estos principios tomaron cuerpo teóricamente tanto en la vertiente económica – Keynes- como en la social – Beveridge-, postulados ambos que habían nacido para hacer frente a la grana depresión.
El Estado liberal, cuyas contradicciones habían llevado a Europa a la crisis de los años treinta, mostraba así su faceta reformista racional, y recuperaba de nuevo su legitimidad sin cambiar fundamentalmente ni su economía de mercado ni su estructura social de clase.
El Corporativismo trata de introducir también la legitimación ideológica-científica del proceso.

El Corporativismo

El Corporativismo nace ya a finales del siglo pasado, tomando como modelo los mutuos derechos y obligaciones que unían a los Estados medievales, con el intento de armonizar la lucha de clases.
El corporativismo es definido como <>.
Lehmbruch, por su parte, lo concibe como un fenómeno más amplio que una simple forma representativa y ve en el una forma de hacer política, un modelo institucionalizado de decisión política.
La legitimidad corporativa, al hacer participes de las decisiones al resto de los grupos sociopolíticos, supera o al menos modifica la legitimidad del liberalismo más primario basada exclusivamente en el mercado.

La reacción conservadora

Se trata para los conservadores, de un repliegue de las fronteras del Estado para evitar que el crecimiento del Welfare produzca más daños que remedios, y para los marxistas, de la eclosión de las contradicciones del capitalismo avanzado y la evidencia que el Welfare ha dado una política de transición al servicio del capital con un final previsible.
Las teorías del industrialismo y poscapitalismo se han venido abajo, el paradigma keynesiano se encuentra agotado y el Welfare State pierde legitimación.


EL POSIBILISMO SOCIALDEMÓCRATA

En su dialogó crítico con los marxistas insiste en las posibilidades democráticas de la sociedad civil como motor del cambio.
Para Titmuss, que rechaza las teorías liberales del industrialismo, la política del Bienestar supone elegir entre valores que entran en conflicto, la sociedad tiene el derecho de escoger entre valores contrapuestos y los servicios sociales fomentan el sentido comunitario.
Los gobiernos socialistas podían usar un Estado para crear una sociedad más igualitaria a través de medios constitucionales y pacíficos. Los socialdemócratas arguyen que a través de una serie de medidas políticas, fiscales, sociales etc., el Estado puede ejercer un control indirecto sobre el mercado. El desarrollo de servicios sociales colectivos, y la tendencia a la igualdad de la renta a través de la fiscalidad progresiva, por la otra podrían dirigir la sociedad al socialismo.